jueves, 21 de febrero de 2008

Salir de marcha

Hace un rato me he encontrado de frente con un plato de lentejas. Sentado y en casa le he dado buena cuenta. Se me ha hecho raro tras varios días de comer de pie y a la carrera, de tomar el primer plato en Parque Alameda y el postre en la calle Cascajares. Ha sido un paréntesis que ha descontrolado nuestros ritmos y nos ha recordado que nuestros cuerpos ya no son lo que eran, pero que nos quiten lo bailao. La ciudad se ha volcado y si la gente quiere divertirse no hay mal programa que lo evite; basta salir a la calle en buena compañía y compartir ese paseo blasonado de vinos y tapas. Ha sido una semana de marcha, por lo festivo y por lo que hemos andado, tenemos los pies más castigados que Paquillo Fernández o que el propio Korzeniowsky después de proclamarse campeones del mundo de la especialidad (y pensar que el COI pretende suprimir la marcha del listado de disciplinas olímpicas).

Gracias a todos los que habéis currado para que la mayoría pudiéramos disfrutar. Especialmente al presidente Aznar, entre tapa y tapa le oí decir que iba a barrer las calles y doy fe de ello: cada mañana las calles estaban de nuevo limpias. Entre la boda de la niña y recoger tantos vasos tiene que estar agotado.

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